COMENZAMOS EN EL ORATORIO Y SEGUIMOS EN LA CAPILLA.

El primer lugar que quería ocupar en este curso era el Oratorio.

Sabéis la importancia que quiero transmitirles de la oración para la vida.

Y tenerlo al lado de clase es “un lujo” para nosotros.

Por lo que ya hemos ido dos veces en estos 7 días que llevamos de cole.

Y seguimos en la capilla con todos los compañeros de Infantil:

Primero Javier Angulo nos da la Bienvenida y en especial a los niños y niñas de Primero que aún no habían estado en la Capilla. Recordamos que hace poco estábamos de vacaciones y que nos encanta volver a encontrarnos juntos con Jesús.

Luego nos cuentan un cuento con un Power Point

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para entender que las “GRACIAS” nacen en el corazón.

La ardilla y la nuez.

Hace algún tiempo, una caprichosa y presumida ardilla estaba en su tronco de árbol, mirando la montaña de bellotas y nueces que tenía preparadas para ese invierno. No dejaba de contarlas una y otra vez. Estaba muy nerviosa porque necesitaba saber cuál era la mejor nuez para regalársela al gran Búho Real. Todos los animales al llegar el otoño ofrecían un regalo al Gran Búho porque los protegía durante el invierno y cuidaba de ellos y de su bienestar.

Mirando y mirando nunca lograba elegir cuál de las nueces o bellotas era la mejor. Hasta que un día, un pequeño ratón de campo que caminaba por las ramas del bosque tropezó con ella.

  • Disculpe señora ardilla. Iba distraído pensando en mis cosas…
  • ¿En tus cosas? ¿En qué cosas podría pesar un vulgar ratón de campo?- contestó la ardilla con aires de grandeza, acicalando su preciosa y brillante cola.
  • Perdone señora ardilla, no quería molestarla- dijo el ratón un poco molesto- Le dejo con su montón de bellotitas.
  • ¿Cómo que bellotitas? Son unas bellotas enormes… ¡y muy brillantes!

El ratón miró de reojo al montón de bellotas y le dijo:

  • Bueno… no están mal. Pero después de ver las nueces del Gran Nogal del bosque Rojo… estas parecen muy pequeñitas. ¡Las de allí son enormes!

La ardilla abrió mucho los ojos y puso muy tiesas sus orejas. Lo que acababa de decir el ratón podría ser la solución para conseguir el mejor regalo de otoño para el gran Búho Real.

  • Y… ¿dónde dices que está ese bosque?
  • Aquí al lado, a dos días de camino. Sigue el río y al llegar a la gran roca gris gira a la derecha.
  • Muy bien ratoncito, gracias por la información…pero ahora vete rápido que tengo un viaje que preparar.

El pequeño ratón siguió su camino con ganas de llegar a casa para poder descansar de tan largo viaje.

La ardilla comenzó a organizarlo todo para su gran aventura. Cargó su mochila de todo lo necesario para poder recolectar a la mejor nuez del Gran Nogal: tijeras de podar de último diseño, bolsas de plástico de cierre hermético, guantes especiales transpirables, casco con luz nocturna con foco LED, cantimplora con bebida isotónica, un paquete de chicles de regaliz, una tienda de campaña que se montaba en 3 segundos, una barca hinchable, una bengala… y algunas cosas más que ni siquiera sabía para que servirían, pero que echaría en su mochila “por si acaso”.

Comenzó el viaje. La ardilla empezó a caminar y, cuando apenas había andado dos kilómetros notó que su mochila pesaba demasiado. Pensó que debía dejar algunas cosas en algún lugar seguro para caminar más ligero pero… ¿qué dejaría?

  • No puedo dejar nada, lo necesito todo para mi expedición. Y seguro que alguna alimaña quiere robarme mis preciadas pertenencias. Dejaré solo algunas cositas.

Pero la mochila seguía pesando mucho. Finalmente solo cargó con una linterna, los chicles de regaliz y la bengala.

Pasaron las horas y la ardilla comenzó a sentir un dolor de estómago terrible.

  • Qué hambre tengo… y solo puedo comer chicles de regaliz… ¡Voy a morir de hambre!

Comenzó a lloriquear (más bien a llorar como un niño pequeño) hasta que un zorro se acercó a ella:

  • Ardillita… ¿qué te ocurre? ¿Por qué lloras así?
  • ¡¡¡Es que teeengooo haaaambreeeee, buaaaahhhhhh!!!
  • Si quieres puedes venir a mi madriguera a comer algo con mi familia. No es mucho lo que tenemos pero saciará tu hambre y podrás seguir tu camino.
  • ¿No me comerás?- dijo la ardilla desconfiada.
  • No lo necesito –contestó el zorro, y juntos se fueron hasta su casa.

Allí comió todo lo que quiso, conversó con el zorro y su familia. Al despedirse la ardilla sintió que algo dentro brotaba de su corazón…

  • Gracias a ti y a tu familia.
  • De nada ardilla, esta es tu casa. Buena suerte.

 

La ardilla continuó caminando pero pronto se hizo de noche. Comenzó a tener frio y miedo. Estaba asustada porque pensaba que algún animal podría atacarla en la noche…y comenzó a llorar… otra vez.

Una lechuza escuchó el llanto y decidió bajar de su árbol para averiguar qué pasaba. Bajó con su vuelo silencioso, y con sus grandes ojos vio a la ardilla llorando a moco tendido.

  • Ardillita… ¿qué te ocurre? ¿Por qué lloras así?
  • ¡¡¡Porque es de noche, tengo frio y miedo… y no teeeengoooo caaaasaaaa, buaaahhhhh!!!
  • Si quieres puedes dormir en mi casa. Está arriba, en aquel tronco de árbol, y yo vigilaré toda la noche para que nadie te haga daño.
  • ¿No me comerás?- preguntó la ardilla desconfiada.
  • No lo necesito- contestó la lechuza, y juntos subieron a su agujero en el árbol.

Allí durmió plácidamente, sin frio ni calor, sin preocupaciones… y la lechuza pasó toda la noche en la rama observando que nada malo ocurriese. A la mañana siguiente la ardilla se despidió y sintió que algo dentro brotaba de su corazón…

  • Gracias lechuza.
  • De nada ardilla, este es tu refugio. Buena suerte.

 

La ardilla continuó su viaje muy contenta. Ya no le importaban tanto las cosas que había dejado abandonadas en el bosque para que su mochila no pesase tanto. Hasta que se topó con la gran roca gris, ya que para girar a la derecha, como le había dicho el ratoncito, debía cruzar el inmenso río.

  • Si hubiese dejado la barca en la mochila.. ¡¡¡ahora podría cruzar sin proooblemaaaasss, buaaahhhh!!!- y comenzó de nuevo a llorar desconsoladamente.

Una tortuga que estaba haciendo sus largos matinales escuchó el llanto y se acercó a ver qué ocurría.

  • Ardillita… ¿qué te ocurre? ¿Por qué lloras así?
  • ¡¡¡Es que no puedooo cruzar eesteee riiioooooo, buaaahhhhh!!!
  • Si quieres puedes montar en mi caparazón y te llevaré hasta la otra orilla.
  • ¿No me comerás?- preguntó la ardilla desconfiada.
  • No lo necesito- contestó la tortuga, y juntas cruzaron el río muuuy despacio. Tuvieron tiempo de hablar de sus cosillas, de sus deseos, de sus familias, de sus gustos y disgustos.

Al llegar a la orilla a ardilla se despidió y sintió que algo dentro brotaba de su corazón…

  • Gracias tortuga.
  • De nada ardilla, esta es tu barca. Buena suerte.

 

La ardilla continuó su viaje con una sonrisa en la boca. No recordaba la mochila, ni sus cosas, ni sus miedos… Se sentía feliz. Llegó por fin al Gran Nogal. Era espectacular. Las nueces eran tan grandes… ¡que sólo podría llevar una! Eligió cuidadosamente cuál era la nuez perfecta para el Gran Búho Real. Cuando por fin la encontró fue a cortarla pero… no tenía tijeras. ¿Y sabéis que pasó? Que comenzó a llorar y llorar. Una serpiente que andaba por una de las ramas cercanas se acercó a ver qué hacía la llorona ardilla.

  • Ardillita… ¿qué te ocurre? ¿Por qué lloras así?
  • ¡¡¡Es que no puedooo cortaaaar eestaaa nueeezz, buaaahhhhh!!!
  • Si quieres puedo morder la ramita para que puedas llevarte la nuez a tu casa.
  • ¿No me comerás?- preguntó la ardilla desconfiada.
  • No lo necesito- contestó la serpiente, y de un solo bocado la serpiente cortó la ramita que unía la nuez al árbol y cayó al suelo.

La ardilla cogió la gran nuez con mucha alegría. Se despidió y sitió que algo dentro brotaba de su corazón…

  • Gracias serpiente.
  • De nada ardilla, esta es tu tijera. Buena suerte.

 

La ardilla emprendió el camino a la ofrenda para el Gran Búho Real. No soltaba su preciosa nuez, ni dejaba de pensar en cuántos animales habían hecho posible que ella tuviese esa perfecta nuez en sus brazos. ¡Qué amables habían sido con ella, sin nada a cambio!

Llegó a la fiesta y todos miraban esa increíble nuez. Y ya sabéis que nuestra amiga ardilla es muy presumida, de modo que la enseñaba con mucho orgullo con cara de “soy la mejor”. Pero de repente oyó un llanto desconsolado detrás de unos arbustos. Se acercó para ver qué pasaba allí y vio un ratoncito llorando a moco tendido.

  • Ratoncito… ¿qué te ocurre? ¿Por qué lloras así?
  • ¡¡¡Es que no he podiiidooo traeeer nada porque soy muuuy pequeeeñoooo, buaaahhhhh!!!
  • Si quieres puedo dejarte mi nuez para que la ofrezcas al Gran Búho Real.
  • ¿En serio? ¿No quieres que te proteja de los malvados animales del bosque?- preguntó el ratoncito desconfiado.
  • No lo necesito- contestó la ardilla, y sin ninguna duda ni ningún llanto, cedió su perfecta nuez al ratoncito.

El ratoncito cogió la gran nuez con mucha alegría. Se despidió de la ardilla y sintió que algo dentro brotaba de su corazón…

  • Gracias ardilla.
  • De nada ratoncito. Buena suerte.

 

Y en ese preciso instante la historia cambió.

Keru (Nuestro querido Ángel nos guía ) para agradecer de corazón tantas cosas buenas que recibimos de DIOS.

DESPUÉS HABLAMOS DEL CARTEL DE LÍNEAS DE FUERZA (lema de clase y de todo el cole, lo habréis visto en nuestros pasillos).

Y escuchamos una canción preciosa…

https://www.youtube.com/watch?v=3R2XQR7pO3U

 

4 comentarios en “COMENZAMOS EN EL ORATORIO Y SEGUIMOS EN LA CAPILLA.

  1. GRACIAS, una palabra que no tiene precio y si embargo tiene un valor infinito! Que importante es ser agradecido y reconocer lo que otra persona hace por ti!!
    MUCHAS GRACIAS Cristina por enseñar a nuestros hijos el significado de esta palabra.

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