El equipo B

UN TESORO EN NUESTRA CIUDAD

Los alumnos de 3º de Infantil hemos tenido la oportunidad de visitar nuestro tesoro más preciado: la Catedral de Burgos.  Aunque no era la primera vez que nos adentrábamos en este monumento, este edificio de casi 800 años sigue impresionándonos cada vez que lo visitamos.

Después de subir la escalinata de 28 escalones que hay delante de la Puerta del Sarmental, nos adentramos en este edificio que alberga arte por los cuatro costados.

En el interior del templo, lo primero que vimos fue la simpática figura del Papamoscas. Su inseparable amigo Martinillo, anunció los cuartos y no dejó de contemplarle mientras abría y cerraba la boca para marcar la hora. ¡Eran las diez en punto!

A continuación, llamó nuestra atención la majestuosa Escalera Dorada. Tan bonita es, que sirvió de modelo para escaleras que se construyeron en otros lugares del mundo, como, por ejemplo, la escalera de la Ópera de París.

Al pasar por el Crucero de la Catedral, nos acercamos a observar la lápida de la tumba del Cid. ¡Qué ilusión nos hizo recordar nuestro primer proyecto! También vimos el Retablo Mayor, donde se encuentra la imagen de Santa María la Mayor, patrona de Burgos a la que se le hace una gran ofrenda de flores en las fiestas. Y en frente… los 103 asientos que forman el coro con órganos impresionantes a cada lado.

Después entramos en la Capilla de los Condestables que es la capilla más importante de la Catedral de Burgos, incluso se podría decir que es una iglesia dentro de otra iglesia.

Para finalizar, recorrimos el Museo Catedralicio donde se exponen las piezas más importantes que se conservan de la Catedral. Aunque una de las cosas que más nos llamó la atención antes de entrar al museo, fue el Cofre de El Cid. ¿Leyenda o realidad?

Visitar la Catedral de Burgos es ir de sorpresa en sorpresa y además, aunque la hayamos visto más veces, no resulta nada repetitivo. Es cierto que nuestra ciudad tiene más cosas que ver y disfrutar, pero hacer una escapada para ver únicamente la Catedral es algo de lo que nadie nunca se arrepiente.

Nosotros pasamos más de una hora andando por la Catedral y no nos hubiera importado seguir embriagándonos del arte que allí dentro se respira, pero era hora de volver al cole y nos tuvimos que marchar. Prometimos volver pronto.

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