Visita a Atapuerca y CAREX

Aunque el frío en nuestra provincia no causa sorpresa alguna, la visita que realizamos a los yacimientos de Atapuerca, lugar declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000, sí sorprendió a más de uno.

Cualquiera puede quedarse embobado contemplando cada una de las piedras que componen nuestra catedral, o permanecer boquiabierto ante cualquier manifestación artística que en piedra nos ha legado la historia. No hay más que ver la cara de visitantes y peregrinos ante semejante despliegue monumental. Pero, ¿quién puede emocionarse y conmoverse con un simple canto rodado?  ¿Quién es capaz de imaginar mil y una historias ante un bifaz? ¿Quién siente la fuerza que le otorga el poder de una pequeña concha usada como colgante?

Todos fuimos testigos del tipo de vida que desarrollaron nuestros ancestros durante la Prehistoria. Y el hecho de sentirlo en nuestras carnes, de una manera totalmente experimental, sintiendo el frío, el poder del fuego, la impotencia de no tener suficiente fuerza para arrojar un arma, la incapacidad para comprender lo sobrenatural, la frustración de no saber enlazar tres extensiones de mimbre para trenzar un cinturón, o la imperante necesidad de arroparse en un tribu, todo ello, removió nuestro interior y nos hizo conscientes del salto que tuvo que dar el hombre para superar todas esas dificultades y lentamente aprender de sus errores para dar un paso de gigante en cada uno de sus descubrimientos tecnológicos. Sólo así, de esta manera, uno es capaz de valorar la evolución humana en todos sus aspectos.

Uno de los momentos más sorprendentes y emocionantes tuvo lugar en el Centro de Arqueología Experimental: todos en círculo, como si de una tribu se tratase, fuimos testigos de cómo con decisión y fuerza, se podía crear una herramienta mediante la percusión de dos cantos rodados. El sonido potente de la piedra, la contundencia del golpeo y el resultado nos causó sensación. ¡Ya está! En ese momento, sonó Así hablaba Zaratustra en mi cabeza, y nos sonreímos todos al ver una gran maravilla en algo tan pequeño. El milagro de cómo la necesidad del hombre fue generando obras nuevas en beneficio de toda una comunidad.

No poco con eso, hicimos el ejercicio de imaginar todo in situ, en los enclaves paleo-antropológicos de la Sima del Elefante, La Galería y La Gran Dolina que tantas veces hemos visto en nuestros libros de texto.

Sin duda, esta visita ha sido la mejor manera de ir motivando y calentando los motores de un Proyecto que con mucha ilusión arrancará en enero, y abrazará las asignaturas de Lengua, Plástica y Geografía e Historia bajo el leitmotiv de la Prehistoria. Hasta la próxima visita, ¡seguimos en evolución!