Ruta literaria «Miguel Delibes»

El Camino es uno de los grandes clásicos de nuestra literatura. Fue además el libro con el que participamos y ganamos el concurso de lectura en público organizado por la Junta de Castilla y León en colaboración con la Fundación Miguel Delibes. Destinamos el premio a realizar una ruta literaria que nos permitiera conocer mejor a este escritor y sus obras.

La ruta comenzó en Sedano en el centro de Interpretación Miguel Delibes porque, citamos las palabras del propio autor: “Para sentar las cosas desde un principio diré que Sedano es mi pueblo, un pequeño gran pueblo de Burgos, donde la gente llega a vieja comiendo manzanas y miel, los cangrejos y las truchas se multiplican confiadamente en los regatos y los conejos corren libres por el monte sin temor a la mixomatosis. (…) uno nació -o le nacieron- en Valladolid, ciudad de la que se siente orgulloso, pero esto no obsta para que a uno, desde pequeñito, le gustase tener su pueblo. (…) Así que Sedano es mi pueblo y no por casualidad de haber nacido en él, sino por decisión deliberada de haberlo adoptado entre mil”.

En el Centro de Interpretación nos recibió Mari Luz, una experta y amable guía que nos indicó cuáles eran los pueblos que integran el valle y lo más destacado de cada uno de ellos. Fueron muy interesantes las explicaciones geológicas relativas al proceso de formación de este lugar hace millones de años y apreciamos algunos de los fósiles encontrados en la zona. También nos interesó el fenómeno de formación del Karst en el Cañón del río Ebro. Descubrimos que hay varios dólmenes que merece la pena visitar y nos recordó las técnicas de construcción de los mismos.

Terminamos la visita en el apartado dedicado al escritor: allí hay una pequeña biblioteca con sus libros, las películas, carteles, premios recibidos, etc.

Muy contentos con todo lo que habíamos aprendido seguimos nuestra ruta para llegar a Molledo, el pueblo donde están ambientadas las vivencias y travesuras de Daniel el Mochuelo, Germán el Tiñoso y Roque el Moñigo. Allí nos esperaba Carmen Múgica, una profesora entusiasta que quiso compartir su tiempo y conocimientos con nosotros. Fue la mejor guía que podíamos tener ya que conoce todos los rincones de este pueblo y, lo que es más importante, ha leído y releído tantas veces esta obra que sabe explicar cada matiz. De paso aprovechó para transmitirnos su amor por las personas que habitan en el valle y sus tradiciones.

Terminamos el día en Suances en la Avenida Miguel Delibes. Estaba junto al mar y aprovechamos para darnos un baño en la playa porque hacía muy bueno. Fue el colofón perfecto para un día en el que combinamos cultura, aprendizaje y diversión.